7 de marzo de 2006

GARCÍA MÁRQUEZ (o el amor en los tiempos del dengue y otros demonios)

Para Olivia, que las estrellas quiere conocer

Yo viajo siempre en camión, aunque en ocasiones, el limitado horario de este servicio me obliga a caminar por entre las calles de las colonias del oriente de la ciudad para llegar a mi casa. Cada vez que abordo la “línea uno” para llegar por entre los vericuetos de la colonia Nogalitos, cruzar el puente del canal de Las Pilas, para entrar por la colonia Allende y después a la Jacarandas, los paisajes de esa zona de Navojoa me evocan, indefectiblemente, los pueblos que aparecen en las narraciones fantásticas de Gabriel García Márquez.

Es que el calor agobiante, las hojas de los árboles, blanquecinas por el polvo que las cubre, las casas de adobes y la vista al canal, caudaloso como río, los arrabales vecinos de casas de cartón y madera, con horizontes de chaparrales y pastos secos que sirven de basureros con la ayuda del viento. Y más polvo. Todo ello en su conjunto da un aspecto novelesco. Hace unos meses, a la orilla del dren, justo al cruzar el puente de la colonia Nogalitos hacia la Allende -cuando se instaló un circo de tigres escuálidos y desganados, jamelgos anémicos y fatigados y payasos de semblantes descoloridos- pensaba yo en el paisaje tan pueblerino que de noche se veía iluminado por una hilera de focos amarillentos y atormentado por el fétido olor que emana de las aguas vecinas. Sólo el paso del tiempo y el empuje de los hombres reconstruyen las almas y el entorno, como ha ocurrido innegablemente en otras partes de la ciudad. Pero ahí no llega aún el progreso.

Todo parece inmóvil en aquella zona, apenas el paso del camión da un poco de vida con sus adioses a los niños que aprenden a entenderse con la pobreza de tanto padecerla por el derecho y por el revés, disimulada los domingos con algunas monedas en los bolsillos de sus pantalones de ir a misa. Ahí en ese puente cruzan tantos personajes como historias posibles, tan reales como mágicas, que desenmarañan episodios cotidianos, como el afilador de cuchillos viudo, huraño y de espesa barba sucia, con su termo lleno de café negro aún en el verano más ardiente; con sus bártulos en la misma bolsa de ixtle, que va de puerta en puerta ofreciendo su trabajo, o el avaro fotógrafo de bodas y bautizos, que usa los mismos zapatos color café desde hace tres años, el mismo que lleva años sin conciliar el sueño ante el temor de que el dinero que guarda dentro de su colchón no amanezca completo, noche tras noche cuenta los billetes con olor a dextol, los empalma uno sobre otro hasta cerciorarse de que es la misma cantidad que ayer, que no falta ninguno.

Ahí también cruzo yo con mi propia historia bajo el brazo, en caminatas a grandes trechos y con pasos firmes, solamente volteo atrás para mirar lo que he avanzado, y de vez en vez miro el reloj para medir si alcanzo a ganarle el paso al tren. Ahí en el polvo se plasman historias como huellas de pies descalzos, como picadura de mosco del dengue que vive en pútridas aguas, ese mosco que debilita, que causa dolores físicos, como el cólera, como el amor. Dicen los que saben, que el amor, para que sea valorado, debe tener algo de dolor y al mismo tiempo, experimentar un delicioso encanto.


Las novelas de García Márquez nos hacen disfrutar la vida con placer, una especie de hedonismo que surge aún en condiciones adversas, como una manera de aprendizaje cuando nos mantiene en suspenso y por ello nos hace imaginativos, cuando nos hace identificarnos con el héroe, reconocernos en las ideas del autor, cuando nos exalta la capacidad de asombrarnos, cuando nos hace reír. La realidad tiene la capacidad de conducirnos por esos mismos parajes y todo eso nos enseña a vivir.


Ese es el mérito del escritor colombiano, del que, entre historias de amores malogrados entre Fermina Daza, Juvenal Urbino y Florentino Ariza, de los Buendía Iguarán y el gitano Melquíades, de la lluvia durante 4 años, del secuestro de Maruja Pachón y su esposo Alberto Villamizar, de la rabia de Sierva María de Todos los Ángeles y su trenza que medía 11 metros y 22 centímetros, de la muerte anunciada de Santiago Nasar, aprendemos cuanto de mágica es la realidad.


Y podemos ver seres mágicos desfilando a nuestro alrededor cotidiano, personajes e historias que se quedan sin contar, que se empolvan como las hojas de los árboles, como los carros y los techos de las casas, que están ahí desde antes de que Remedios la Bella subiera a los cielos y el coronel Aureliano Buendía librara treinta y dos guerras y las perdiera todas.

Feliz cumpleaños 78, Maestro Gabo.

EPPUR SI MUOVE   VIII
(y sin embargo se mueve)

¿Quién puede robarse la noche? /Acaso un minuto de su silencio /Sin un trozo de luna / Ni luciérnagas ni frío.

¿Quién puede guardar las estrellas / En un rincón de su bolsillo? / Acaso mapas, signos, huellas / Trozos de piedra inerte, sin brillo.

Cualquier comentario acerca de esta columna polvorienta, puedes enviarlo al correo electrónicojcbalderas.urbi@gmail.com Buenos días.



Publicado en el periódico El Informador del Mayo. Navojoa, Sonora

23 de enero de 2006

RESURGIMIENTO DE LA IZQUIERDA LATINOAMERICANA

 

A principios de la década de los 90´s, con la caída del muro de Berlín como consecuencia del desgaste de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de su sistema socialista (que en la praxis funcionaba como capitalismo de Estado, pero ese es otro tema), la configuración mundial apuntaba hacia la muerte natural de las izquierdas, hasta su desaparición total de la faz de la tierra. Sin embargo, el mundo se mueve, no sólo en el sentido que exponía Copérnico en el siglo XVI acerca de su teoría heliocéntrica, sino, sobre todo, en la acepción ontológica del término Dialéctica, que ya Spinoza como Heráclito aplicaban, mucho antes que Hegel, para definir la oposición de los contrarios y el resultado progresista de su confrontación.

Las sorprendentes elecciones presidenciales del 18 de diciembre de 2005 en Bolivia y del reciente 15 de enero en Chile no sólo significaron la confirmación de la victoria de los candidatos de izquierda, Juan Evo Morales Ayma y Michelle Bachelet, sino que también intensificó una tendencia que los observadores en Latinoamérica ya venían señalando: la política de la región, en particular de Sudamérica (a diferencia del resto de América Latina) se dirige hacia la izquierda y sus ciudadanos respaldan a una nueva generación de líderes escépticos de las panaceas económicas que durante tanto tiempo les vendió Washington. No obstante, la propia izquierda latinoaméricana acusa dos tendencias, un ala moderada, socialdemócrata, en donde figuran Néstor Kirchner de Argentina, Tabaré Vázquez de Uruguay, Luiz Inacio “Lula” da Silva en Brasil y Ricardo Lagos en Chile, y un ala radical en la que figuran, Víctor Hugo Chávez Frías en Venezuela y ahora Juan Evo Morales Ayma en Bolivia, encabezados por el presidente de Cuba,  Fidel Castro Ruz.

Particularmente, el asunto de la toma de posesión de Juan Evo Morales Ayma, como Presidente de Bolivia, el domingo pasado, toma especial interés internacional, no porque provenga de una humilde familia campesina e indígena, ni porque sea líder de los productores cocaleros, la famosa planta que sirve, entre otras cosas, para la elaboración de la cocaína, sino por su declarado antiimperialismo y su idea de nacionalizar los bienes petroleros de esa nación, es decir, por la amenaza de afectar los intereses de los grandes capitalistas estadounidenses en ese país sudamericano.

Pero, ¿qué es lo que ha originado esa orientación hacia la izquierda en la política sudamericana? A mi modo de ver, son dos las razones fundamentales: el endurecimiento de la política dominante de los Estados Unidos al término de la Guerra Fría y la incompetencia de los gobiernos tradicionales para resolver las necesidades básicas de sus pueblos. Acciones como el pretendido muro de la vergüenza, la invasión a Irak, como la misma prolongación del bloqueo comercial a Cuba, son causa del rechazo de los pueblos del sur del continente. Tradicionalmente, Sudamérica ha considerado a México como “el gigante latinoamericano”, por lo que es fácil deducir que, si en nuestro país hay un gran índice de pobreza, aquellos países padecen condiciones mucho peores para considerar al nuestro como de mayor desarrollo, lo cual quiere decir en buen español, que los gobiernos anteriores de esos países, no han sabido resolver los problemas más sentidos de sus habitantes, lo que viene a reflejarse en las elecciones, en la decisión de los pueblos para elegir otra opción por esa vía democrática. Hay que mirar los cambios que en una década ha experimentado la propia izquierda, que en todos los casos citados, -con la excepción de Cuba- han arribado al poder por la vía electoral, es decir, con el consentimiento de las mayorías, o al menos de las mayorías de quienes acudieron a emitir un sufragio.

En Perú, son fuertes las posibilidades de que el ex coronel ultranacionalista Ollanta Humala, del Partido Nacionalista, pueda hacerse con el poder en las elecciones presidenciales del próximo abril, según los sondeos demoscópicos. Su programa político, que se resume en la instauración de una Segunda República a través de una Asamblea Constituyente, rechaza los monopolios y la completa liberalización de la economía, y se define como antiimperialista, antisistema y antiglobalización. En El Salvador, la izquierda, aunque dividida en ortodoxos radicales y centro-izquierdistas, puede conseguir una considerable representación de diputados y alcaldes en las elecciones de marzo de 2006 y seguir siendo la alternativa de gobierno al derechista partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), en el poder desde hace 17 años.

México también tendrá elecciones en este año, y esta ola de izquierda en América Latina obliga a los analistas más conspicuos a opinar sobre el devenir de esta tendencia en nuestro país, pero para mi está claro que López Obrador, el  auto llamado el rayo de la esperanza, representa a las clases medias aburguesadas, que abandonando los postulados de la vieja izquierda mexicana, se han acomodado en la estructura del poder, aliándose con los sectores empresariales que defeccionaron del PRI, para revivir la vieja política corporativista y paternalista, que lejos de buscar la solución definitiva a los profundos problemas económicos y sociales que aquejan a la sociedad mexicana, pretende mediatizarlos con golpes efectistas de opinión pública y una “política social”, que consiste en la distribución controlada de raquíticos subsidios al consumo.

El mundo se mueve, decía yo al principio, lo que hace unos años parecía aniquilado, consumado, hoy florece magnificente en más de la mitad de los países del continente americano. Según la tercera ley del movimiento enunciada por Isaac Newton, “a toda acción corresponde una reacción, de igual magnitud pero en sentido contrario”, en este caso,  la “oleada de izquierda”, como la define el todavía mandatario chileno Ricardo Lagos, corresponde a la ofensiva que el gobierno norteamericano ha extendido sobre todo el continente, en su afán de dominio, pero también representa la voz de los millones de habitantes del continente, por gobiernos que sepan proveerlos de mejores niveles de vida.

EPPUR SI MUOVE   VII
(y sin embargo se mueve) 

Dije una chispa y se encendió el amor/ La pasión sin prudencia hoy nos visita /Unos huyen desesperados al temor /Otros gozan entre penumbras /Seres desnudos que pasean /En rededor de esta hoguera.

Cualquier comentario acerca de esta columna resurgida, puedes enviarlo al correo electrónicojcbalderas.urbi@gmail.com  Buenos días.

10 de enero de 2006

MI CASA, MIS COSTUMBRES

Para mi abuelo, donde quiera que esté.


Manuel Colunga Badillo era un militar de la época de la Revolución, hombre recio, de carácter fuerte, pero muy noble también. Luchó primero en el ejército federal, pero la tropa entera a la que perteneció se pasó al bando rebelde y quedaron al mando del general Saturnino Cedillo, en las filas de Pancho Villa. Lo recuerdo apoltronado en su silla de madera -con sus anteojos y su cabeza blanca como suelen ser todos los abuelos- ahí en su habitación con olor a naftalina y al tabaco fuerte que acostumbraba consumir.

Mi abuelo, desde que llegó al mundo, tuvo la virtud de reunir a toda la parentela en torno suyo, por el simple hecho de haber nacido un primero de enero de 1900, por lo que la celebración del año nuevo en mi familia materna era más bien un pretexto para festejar el cumpleaños del viejo.

Ahí estábamos, tíos, tías, primos, primas, hermanos, cuñados, sobrinos, hijos, nietos, abuelos, juntos como cada fin de año, rezando el rosario y la letanía, comiendo dulces que obteníamos por besar la figura del niño Dios que estaba en una charola llena de caramelos y galletas. La cena de año nuevo era acompañada con jarros de humeante ponche que los adultos combinaban con bebidas más fuertes. Pero no era lo solemne del festejo su principal atractivo, sino ese ánimo de estar acompañados por los seres más cercanos y queridos y que a veces sirvió de marco para dirimir esas pequeñas diferencias que ocurren entre familiares. Había sobre todo un gran respeto y cordialidad, en torno de la familia de mi abuelo Manuel.

Era mi casa de aquel entonces, donde las horas lejanas sobreviven en el recuerdo junto a los duendes que ocupan los rincones encantados de lo que fue mi habitación, ese cuarto antes inmenso, reducido por mi percepción de adulto, pero aún hay magia ahí. Aquel corredor tan lleno de helechos verdes y rosadas bugambilias que vivían en macetas de barro; aquel patio de baldosas amarillas carcomidas por el sol y la lluvia, que en torrentes inundaba la casa entera; aquel ventanal tan grande en la cocina, por donde se miraba a la abuela sin sus anteojos, apoltronada mientras hervía el puchero en la vieja estufa de petróleo, dispuesto para ser devorado por los gatos hambrientos y perezosos de la azotea y por el anciano perro que sigue atado en el patio trasero.

Esta casa de hoy es diferente, me acoge igual, me da la bienvenida, sin embargo, no hay aquí los sueños infantiles ni los ecos de épocas remotísimas como los domingos en el aquel mercado, con sus aguas frescas de colores y sus camiones repletos de rancheros y sus bolsas de pan, sus gallinas y sus flores.

Estas y otras remembranzas que me llegan en esta época cada año, dan un ingrediente especial al festejo del año nuevo y me dan también la oportunidad de reflexionar, de hacer una introspección y descubrir lo que debo modificar o renovar en mi vida. El recuerdo de mi abuelo me lleva indefectiblemente al de la abuela ausente y una a una se van concatenando las evocaciones de los parientes que ya no están.

Este año nuevo la cena será más sencilla, no habrá una reunión familiar tumultuosa como cuando tenía 8 años, quizá no haya ponche, ni otras bebidas, pero el recuerdo de mi abuelo, como desde hace muchos años, unifica a mi familia aún en la distancia. Aún suena el eco del macabro reloj de péndulo al dar las seis en la habitación del abuelo, sus pasos suaves, lerdos, aún se escuchan a esa hora en la puerta; perdura también la imagen del sombrero colgado en el perchero, y sus botines al pie de la cama y sobre el buró, el cenicero, sus lentes y la virgen, iluminados por esa bombilla ordinariamente sombría.

EPPUR SI MUOVE II
(y sin embargo se mueve)


Los mejores deseos para que el año 2006 sea mucho mejor y le llene a Usted, lector, de parabienes.

Cualquier comentario acerca de esta columna nostálgica, puedes enviarlo al correo electrónico:jcbalderas.urbi@gmail.com

Publicado en el periódico El Informador del Mayo. Navojoa, Sonora

6 de diciembre de 2005

IMAGINA A TODA LA GENTE VIVIENDO EN PAZ

You may say I’m a dreamer
But I’m not the only one

(Puedes decir que soy un soñador
Pero no soy el único)

John Winston Lennon en Imagine

Terrorismo, armas nucleares, invasión militar, conspiración, ejecución, son palabras que uno encuentra a diario en los titulares y en los contenidos de las notas informativas de cualquier rotativo de nuestros días al dar cuenta de los sucesos más relevantes en el orbe. Todos esos conceptos se encierran en uno más amplio, tanto más cruento: la guerra.

La Historia registra un número incontable de enfrentamientos bélicos, todos ellos con el afán de controlar recursos naturales, por razones religiosas o culturales, por mantener o cambiar las relaciones de poder, para dirimir disputas económicas o territoriales.

Opino que la guerra no es inherente a la naturaleza humana como algunos señalan, más bien, se trata de un estrategma que nace precisamente cuando el hombre se apropia de recursos naturales que antes eran comunes, es decir, la guerra es inherente a la gran propiedad privada, a la ambición de grupos humanos de prolongar sus territorios y con ello sus riquezas.

Los estudios de Lewis Henry Morgan, nos dejan en claro que las primeras manifestaciones de grupos armados organizados, ocurren precisamente en una sociedad primitiva, durante la transición del estadío nómada de las tribus, a una etapa sedentaria. Ocurren entonces las primeras guerras por acaparar propiedad o por defenderla. A partir de entonces, el mundo entero ha sido el escenario para el derramamiento de sangre con los pretextos más absurdos tras el verdadero propósito de dominio económico, aún cuando ello implique imponer una idea religiosa o cultural nueva, como estrategia para encontrar menos resistencia en tal hegemonía.

La Conquista de México, por ejemplo, fue un enfrentamiento de culturas con un fin económico, recuérdese que los españoles se vieron atraídos por las grandes cantidades de oro que los primeros viajeros apreciaron.

La literatura ha glorificado genocidios que ubican a los ganadores como héroes, justificando en la defensa de un mal entendido honor, todos los horrores que existen en la muerte de miles de personas. Así lo hizo Homero, el poeta, con la Guerra de Troya, que prepondera el rescate de Helena por unos Aqueos que destruyeron una civilización entera. No extraña, por tanto, que esta idea de enaltecer a quienes combaten en los campos de guerra, “por el honor de su patria” -sea cual sea su nacionalidad- o cualquier otro eufemismo, se nos venda diariamente para que tomemos partido por uno o por otro bando, según sea el lugar en que habitamos, o las relaciones comerciales que sostenga el país con uno u otro protagonista de un enfrentamiento bélico. Y así se hacen honores en vida y post mortem a quienes mataron a más en una guerra o en varias, a quienes lanzaron la bomba inteligente (¿habrá bombas idiotas?), es decir, la que asesinó a más palestinos, a más iraquíes, a más afganos, a más “comunistas”, a más enemigos del “estado democrático”.

Precisamente, en el contexto de una de las guerras más escalofriantes que la Historia moderna recuerde, surge como una respuesta de la dialéctica que no se equivoca jamás, el movimiento pacifista que revolucionó la forma de pensar de la gran mayoría de los jóvenes de aquella época, que se manifestó culturalmente en el entonces incipiente rock & roll y los jóvenes que protestaban con canciones por no querer ir a morir ni a matar a nadie en Vietnam, “Peace and Love”, era el lema que utilizaban, que se simbolizaba con una mano haciendo una “V”. En esa época, surge en Liverpool, Reino Unido, un grupo musical llamado "Quarry Men" compuesto por Pete Shotton, Nigel Whalley, Ivan Vaugham y John Winston Lennon, quien comienza a desarrollar su talento compositor. Éste sólo tiene dieciséis años y era un ferviente admirador de Elvis Presley.

No voy a profundizar sobre el origen, la trayectoria, el éxito y el rompimiento de The Beatles, porque no es el tema que me ocupa, simplemente me limitaré a decir que Lennon se dedicó a entregar su mensaje de paz a través de la música y de protestas pacíficas junto a su mujer, Yoko Ono.

Ya separado del grupo, Lennon comenzó a ofrecer conciertos benéficos, acompañado en muchas ocasiones por su esposa Yoko Ono. Comenzó a pregonar la paz en sus canciones y criticó severamente la guerra de Vietnam. "Durante dos millones de años hemos tenido violencia de manera que, ¿qué error puede haber en ensayar la paz para cambiar?".

Musicalmente Lennon era consecuente con su forma de pensar. Desde un principio las letras de sus canciones mostraban esas preocupaciones y su crítica era en múltiples sentidos. En 1969 compone "Give peace a chance" y en 1971 su creación musical, como legado a la humanidad, nos dejó una canción en la cual imagina su idea del mundo sin fronteras, sin guerras y con toda la gente viviendo en paz y amándose: “Imagine", en ambas canciones expresa su principal reto: luchar contra la guerra.

El 8 de diciembre de 1980, Lennon cae asesinado por 5 balas que le disparó un fanático: Mark Chapman. Los sueños también caen. Esos balazos, en plena noche, despiertan al mundo. A 27 años de aquel suceso, un eco multitudinario repite aquel sueño y nuevas generaciones en medio de absurdas guerras concebidas por capricho y con mentiras, en medio de ocupaciones militares y de actos terroristas por todo el planeta, pedimos que se le dé una oportunidad a la paz y nos imaginamos a toda la gente, como decía Lennon, “living life in peace”.

EPPUR SI MUOVE V
(y sin embargo se mueve)

A veces creo que sólo yo entiendo lo que escribo/ Y viene entonces la angustia vestida de gris / Pienso las letras huyéndome/ Para que no las pueda pervertir/ Entonces me despojo de la piel/ Y escribo mis propias contradicciones.


Cualquier comentario acerca de esta columna pacifista, puedes enviarlo al correo electrónico: jcbalderas.urbi@gmail.com

Publicado en el periódico El Informador del Mayo. Navojoa, Sonora 

28 de noviembre de 2005

NEGAR LA REALIDAD

 a Paty (seguiré escribiendo)

(Soy el espíritu que siempre niega.
Y ello con razón, pues todo lo que nace
no vale más que para perecer.
Por eso sería mejor que nada surgiera.)

Parlamento de Mefistófeles en
El Fausto, de Goethe.

A pesar de las diferentes opiniones que se vierten en los medios de comunicación acerca de un hecho cualquiera, de los distintos enfoques en que se aborda tal o cual asunto, o lo que es lo mismo, de la diversidad de intereses que forman un punto de vista y que los medios de comunicación se encargan de difundir, la realidad es la que certifica o refuta a quienes divergen en sus comentarios. La realidad se impone, solemos decir cuando estamos ciertos de un hecho que es negado por estrategia o por desconocimiento, a pesar de que esa negación se repita una y otra vez como estribillo.

En las últimas semanas, quienes estamos atentos al acontecer noticioso, hemos sido testigos de un excesivo uso, por parte de cierto personaje, del recurso político-mediático de la negación. En efecto, la negación es un recurso que se utiliza políticamente para, depende el caso, ganar tiempo, desviar la atención o nada más para negar las cosas, tratar de demostrar la inexistencia de los hechos por la vía de la negativa absoluta; el intento de negar la realidad o negar lo que los demás saben que es cierto tiene como objetivo minimizar los costos o reducir la atención sobre algún tema o acción. “No es cierto”, “eso no pasó”, “es falso”, “yo no fui”… en fin, las modalidades no son pocas. Negar la realidad es algo que ayuda en determinados casos a mantener cierta esperanza sobre algo o alguien (negar la muerte de un ser querido, por ejemplo). Más o menos de la misma manera funciona en política: el personaje tiene la esperanza de que le crean a él y no a la realidad.

En la democracia mexicana los políticos y sus partidos han ido colando poco a poco  la terrible táctica de ganarse simpatías destrozando, si es posible, a sus competidores; no tratan de ganarse a la población con sus hechos, demostrando que son mejor opción como organización política y como personas, como ciudadanos, sino escarbando en los estercoleros sociales para ver que encuentran que les sea útil para bañar de suciedad a sus adversarios. Y cuando no encuentran nada, lo inventan o simplemente, niegan rotundamente los hechos más crasos.

Tal es el caso de Héctor Arreola Ramos, quien vive en una especie de limbo surrealista en el que, para él y sólo para él, las obras de gobierno en los últimos dos años, simplemente no existen, según lo afirmó en el programa de radio en el que acostumbra a desahogar todas sus fobias que rayan en lo patológico. Alguna vez, Emmanuel Kant planteaba que los objetos, en sí mismos, no tienen existencia, y el espacio y el tiempo pertenecen a la realidad sólo como parte de la mente, como intuiciones con las que las percepciones son medidas y valoradas. Influenciado por esta teoría, quizá, pero con el afán protagonista que siempre le ha caracterizado, con el que siempre arremete contra el Gobierno Municipal que encabeza el alcalde Gustavo Mendívil Amparán, lanzó un cuestionamiento propio de un invidente: ¿dónde están las obras de las que tanto hablan?

Entonces, según el señor Arreola, la pavimentación de 40 kilómetros en más de 50 calles en colonias, el embovedamiento del Dren Navojoa, la rehabilitación del área pavimentada en el primer cuadro de la ciudad, la ampliación y modernización de la carretera Navojoa- Huatabampo, del Boulevard Sosa Chávez, de la Avenida Ferrocarril, los trabajos que ya se realizan para la ampliación del puente sobre el Río Mayo, entre muchas otras, son una alucinación colectiva de los cientos de ciudadanos que se organizaron en comités y de los miles de beneficiados; los trascabos, aplanadoras y  motoconformadoras que vemos a diario trabajar para mejorar la ciudad son puro invento de nuestra conciencia, somos víctimas de los efectos de un opio masivo.

El esfuerzo de toda una comunidad organizada es rebajado por don Héctor, así, a la ligera, a la visión nihilista de la negación del Ser, como lo hace  Mefistófeles en la obra máxima de Goehte: El Fausto. Los psicólogos utilizan el término Negación Psicótica cuando las personas pierden totalmente la capacidad para captar la realidad, estamos ante un caso extremo, de urgente atención y quizá irreversible. Ese tipo de precandidatos no le conviene ni al PAN, menos a Navojoa.

EPPUR SI MUOVE   IV
(y sin embargo se mueve)

Dije una chispa y se encendió el fuego/ Se hizo la luz a mi mortal palabra/ Unos huyen desesperados del ardor/ Otros miran entre penumbras/ Seres desnudos que pasean/ En rededor de esta hoguera.

Cualquier comentario acerca de esta columna que sí existe, favor de enviarla al correo electrónico: jcbalderas.urbi@gmail.com Buenos días.


Publicado en el periódico El Informador del Mayo